El secretario general adjunto de la OCDE, Yasushi Masaki, cifra en hasta 1,3 puntos el impulso anual de la IA a la productividad del G7 y alerta de la brecha de adopción entre grandes y pequeñas empresas
El Foro Tecnológico Global, impulsado por la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC), ha celebrado su jornada en Madrid con el objetivo de reforzar la posición de España y Europa en la nueva economía de la inteligencia artificial y las tecnologías de frontera. La confianza en los sistemas de inteligencia artificial y su adopción empresarial han ocupado un lugar central en el debate sobre cómo transformar el avance tecnológico en crecimiento.
El premio Nobel de Economía Philippe Aghion ha advertido del reto que afronta Europa en materia tecnológica ante potencias como Estados Unidos y China. En su ponencia, ha sostenido que la IA impulsará el crecimiento de la productividad al automatizar tareas, tanto de producción de bienes y servicios como de nuevas ideas.
“El problema es la falta de competencia” ha matizado. De acuerdo con su análisis, en la primera revolución de las tecnologías de la información, la concentración del mercado en unas pocas grandes empresas obstaculizó la entrada de nuevos actores y ralentizó la productividad. Un peligro que puede repetirse con el desarrollo de la IA.
“Necesitamos una política de competencia en IA, open source, leyes que obliguen a compartir datos a las actuales empresas líderes, pero al mismo tiempo evitar que haya demasiada regulación”, ha defendido Aghion, quien también ha reclamado una aplicación “inclusiva” y políticas industriales en Europa para contar con centros de datos y computación avanzada.
Yasushi Masaki, secretario general adjunto de la OCDE, ha señalado que la inteligencia artificial podría añadir entre 0,2 y 1,3 puntos porcentuales al crecimiento anual de la productividad laboral de las economías del G7 durante la próxima década. “Pero esas ganancias solo se materializarán si las empresas adoptan ampliamente la IA y la utilizan de forma eficaz”, ha indicado. Para ilustrar la brecha de adopción, ha destacado que más de la mitad de las grandes empresas de los países de la OCDE utilizaron inteligencia artificial en 2025, frente a menos de una de cada cinco pequeñas empresas.
Masaki ha subrayado también que la confianza resulta esencial para extender el uso de estas herramientas. “Las empresas solo adoptarán la IA a gran escala si confían en que los sistemas que utilizan son fiables, robustos y seguros”; mientras que “los trabajadores solo adoptarán estas tecnologías si confían en ellas”; y “las personas solo apoyarán su uso si creen que existen salvaguardas adecuadas”. Por ello, “la confianza es un factor clave para impulsar la innovación y su difusión”.
Además, ha apuntado que, «hoy nos encontramos en el amanecer de una segunda revolución cuántica» y ha pedido a los gobiernos que se impliquen pronto, mientras el ecosistema aún toma forma.
En la apertura del Foro, José María Beneyto, presidente de la AEC, ha destacado que “España dispone de capacidades científicas, tecnológicas y empresariales sobre las que desarrollar un proyecto de país vinculado a las nuevas tecnologías”. “Con este Foro y desde el sector de la consultoría queremos contribuir a que esas capacidades se conecten mejor y tengan un peso mayor en nuestra economía y en nuestra proyección internacional. Que España sea un lugar desde donde se piensen y lleven a la práctica las grandes transformaciones tecnológicas”, ha afirmado.
En línea con la necesidad de apostar por la inteligencia humana y la gobernaza de la IA, ha asegurado que “Europa debe conseguir que la regulación permita innovar con confianza y que las tecnologías sean suficientemente fiables para desplegarlas a escala”.
Por su parte, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha subrayado que Madrid está “haciendo un esfuerzo de transformación en los últimos años para ser la gran capital y el hub tecnológico del sur de Europa”. “Estamos trabajando para consolidarnos como un actor global y una voz de referencia”, ha añadido. Martínez-Almeida también se ha referido a la Unión Europea como “solución al futuro que afrontar”. “Entre las tensiones geopolíticas y la polarización, Europa debe levantar la mano porque, el futuro no se espera, sino que se decide”, ha concluido.
La IA y el desafío de la educación
La dimensión humana de esta revolución digital ha centrado la intervención de Luc Ferry, filósofo y exministro francés de Educación. Con el mensaje de ¡Despertad! Tenemos que afrontar la realidad de la IA en lugar de negarla, ha propuesto una reflexión sobre el alcance de la inteligencia artificial y sus consecuencias para el aprendizaje y el trabajo.
Ferry ha señalado que existe “un abismo” entre recibir información en segundos mediante una inteligencia artificial y adquirir conocimientos sólidos a través del estudio y la reflexión. Desde esa perspectiva, ha defendido el valor del aprendizaje y del criterio propio para comprender y utilizar las nuevas herramientas. Así, ha considerado que será necesaria mucha pedagogía para convencer a los adolescentes de la importancia de trabajar para transformar la información en conocimientos sólidos. De lo contrario, ha advertido, existe un alto riesgo de que la IA acabe creando generaciones de jóvenes afectados por la pérdida de habilidades y de competencias.
También han participado el director general de la Fundación Ramón Areces, Raimundo Pérez-Hernández; Ángela de Miguel, vicepresidenta de la CEOE y presidenta de CEPYME; y la presidenta del Cercle d’Economia, Teresa García-Milá.
En su intervención, titulada Innovar para crecer: un reto pendiente de la economía española, García-Milá ha trasladado el debate al desafío de convertir la innovación en un motor de desarrollo para la sociedad.
Arriba, en la foto, de izqd. a dcha.: Ángela de Miguel, Yasushi Masaki, Raimundo Pérez-Hernández, José Luis Martínez-Almeida, José María Beneyto y Teresa García-Milá

