El 60% de los directivos cree que la IA física permitirá la adopción de la robótica en áreas que antes eran imposibles o poco prácticas

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El 60% de los directivos cree que la IA física permitirá la adopción de la robótica en áreas que antes eran imposibles o poco prácticas

El Instituto de Investigación de Capgemini acaba de publicar un nuevo informe titulado “IA física: llevando la colaboración humano – robot al siguiente nivel”, que analiza el impacto de la IA física en la robótica y el valor que puede generar para las empresas. La IA física marca un cambio en la robótica, pasando de la automatización a la acción autónoma en el mundo real. La oportunidad que representa es ampliamente reconocida por directivos de todos los sectores, desde la alta tecnología (93%) hasta el almacenamiento y la logística (69%) y la agricultura (59%), así como a nivel mundial: cerca de tres cuartas partes de los directivos en EE. UU., y alrededor de dos tercios en Europa y Asia-Pacífico coinciden en ello.

De la experimentación al impacto empresarial
La IA física se encuentra en un punto de inflexión a medida que los avances tecnológicos y las fuerzas del mercado convergen para acelerar su despliegue a gran escala en el mundo real. Los avances en modelos fundacionales están dotando a los robots de la inteligencia necesaria para operar de forma autónoma en entornos complejos, mientras que las tecnologías de simulación están reduciendo los ciclos de entrenamiento al permitir el aprendizaje a gran escala.
Un emergente círculo virtuoso IA-robótica-datos refuerza este progreso, ya que los sistemas desplegados generan datos del mundo real que mejoran continuamente el rendimiento y la capacidad de generalización. Estos avances se ven potenciados por mejoras en edge computing y en las baterías, la reducción de los costes de hardware, nuevos modelos comerciales como la robótica como servicio (RaaS), y avances en conectividad como el 5G privado y el posicionamiento inalámbrico de alta precisión.
El optimismo es generalizado: el 60% de los directivos afirma que la IA física permitirá aplicaciones robóticas que antes eran imposibles o poco prácticas. Los casos de uso abarcan operaciones peligrosas, micrologística, pick-and-place e inspección en campo, así como aplicaciones específicas por sector como el ensamblaje dinámico en manufactura, el apoyo en sanidad y cuidado de mayores en el sector público, y la evaluación de daños por desastres en seguros.

Apoyo a la reindustrialización y la resiliencia operativa
A medida que se aceleran los esfuerzos de reindustrialización en Europa y Estados Unidos, la IA física se perfila como un factor clave para esta transición. De hecho, el 43% de los ejecutivos afirma que la relocalización y la reindustrialización están impulsando cada vez más su interés por la IA física como medio para respaldar la producción nacional a gran escala, mientras que dos tercios de las empresas consideran ahora la IA física una prioridad fundamental en su agenda de automatización para los próximos tres a cinco años. Más de la mitad de los líderes empresariales citan los robots móviles autónomos, los brazos robóticos industriales y los cobots como los tipos de robots de más rápido crecimiento en su organización en los próximos tres a cinco años, muy por delante de los humanoides.
Las limitaciones de mano de obra son un factor clave del creciente interés por la IA física. Más que los costes laborales, el principal motor de la inversión en IA física es la escasez de mano de obra, especialmente en los sectores de la agricultura, el comercio minorista, la alta tecnología, el almacenamiento y la logística, y la automoción. Desde el punto de vista geográfico, Japón lidera la priorización de la IA física dentro de las estrategias de automatización, ya que más de tres cuartas partes de los ejecutivos la consideran una prioridad para los próximos tres a cinco años, por delante de Estados Unidos.
La IA física también aporta la agilidad necesaria para que la reindustrialización sea viable a largo plazo. Casi la mitad de los directivos identifican la mayor flexibilidad como una ventaja clave, destacando la capacidad de reconfigurar los sistemas de producción y los flujos de trabajo más rápidamente que con la robótica tradicional o la automatización fija. Además, más de la mitad de los ejecutivos destacan las mejoras en materia de seguridad y la reducción del esfuerzo físico.
«La IA física marca un cambio de los sistemas que describen el mundo a los sistemas que pueden actuar en él. Sin embargo, la robótica tiene un largo historial de promesas excesivas, ya que los primeros avances crearon expectativas que la tecnología aún no podía cumplir», explica Pascal Brier, Director de Innovación de Capgemini y miembro del Comité Ejecutivo del Grupo. «Lo que ha cambiado hoy en día no es el bombo publicitario, sino la convergencia de la IA, los datos y la madurez de la ingeniería. La oportunidad es real, siempre que nos centramos en lo que funciona a gran escala. Implementar la IA física de forma responsable, segura y progresiva será esencial para generar confianza, con la seguridad desde el diseño, la transparencia y la supervisión humana como pilares fundamentales de una colaboración sostenible entre humanos y robots», señala.

La expansión de la IA física y los robots humanoides a pesar de las barreras persistentes
Casi dos tercios de los ejecutivos esperan que la IA física alcance una escala significativa, en el sentido de pasar de proyectos piloto a implementaciones a gran escala, en los próximos cinco años, aunque solo el 4% afirma que ya opera a gran escala. De hecho, la expansión de la IA física sigue siendo un reto para casi ocho de cada diez ejecutivos, debido principalmente a la falta de tecnología y de preparación operativa.
El crecimiento a corto plazo vendrá impulsado por los formatos de robot ya consolidados. Los robots humanoides, a pesar del gran interés que suscitan, siguen enfrentándose a importantes barreras y siguen siendo una apuesta a más largo plazo: el 72% de los directivos señaló la inmadurez técnica, como la fiabilidad y la destreza, mientras que al 63% le disuadió el elevado coste y al 58% los retos de formación. Además, más de seis de cada diez ejecutivos no tienen claro actualmente el retorno de la inversión de la adopción de robots humanoides.
La aceptación social también es motivo de preocupación, ya que más de seis de cada diez ejecutivos creen que la resistencia del público será un obstáculo crítico para la adopción de robots humanoides. La opinión pública sobre esta cuestión varía según la región: el 68% de los ejecutivos en Francia cita la resistencia del público como una barrera, frente al 56% en España.

1 La IA física representa la siguiente gran etapa evolutiva de la inteligencia artificial: una IA que actúa en el mundo físico. La robótica es una de sus aplicaciones más importantes.
2 La computación periférica consiste en procesar los datos allí donde se generan, por ejemplo, directamente en un robot, en lugar de enviarlos a un centro de datos remoto.
3 En este informe, el término «humanoides» se refiere a los robots con una forma similar a la humana, lo que incluye tanto a los robots totalmente humanoides (con torso, cabeza, dos brazos y dos piernas) como a los robots de aspecto humano que comparten algunas características humanas, pero que pueden diferir en su estructura (por ejemplo, ruedas en lugar de piernas, menos extremidades o una estructura corporal simplificada).

Metodología del informe
En enero y febrero de 2026, el Instituto de Investigaciones de Capgemini llevó a cabo una encuesta global a 1.678 ejecutivos de organizaciones con ingresos anuales superiores a 1.000 millones de dólares, en 16 países de América del Norte, Europa y Asia-Pacífico, y abarcando 15 sectores. En el caso de los sectores aeroespacial y de defensa, así como del sector público y los servicios públicos, el umbral fue de 500 millones de dólares. Los ejecutivos encuestados ocupaban cargos de director o de nivel superior.

Arriba, en la foto, Pascal Brier, Director de Innovación de Capgemini y miembro del Comité Ejecutivo del Grupo

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