Arquitecturas de red “fabric”: tres escenarios de uso en entornos altamente exigentes

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La proliferación de entornos de red híbridos y altamente distribuidos, el uso de tecnologías “cloud” y nuevas tendencias tecnológicas como el despliegue masivo de dispositivos IoT ha generado una gran complejidad y nuevos retos de seguridad y gestión de red, sobre todo en entornos donde la digitalización y todos estos cambios tecnológicos han irrumpido con más fuerza

Por Francisco García, Director of Systems Engineering, Extreme Networks

Para dar respuesta a estos retos es necesario contar con tecnologías de red que simplifiquen y faciliten las tareas de despliegue, configuración y gestión de la red, que proporcionen seguridad y fiabilidad a las comunicaciones y que permitan controlar los costes. En la actualidad contamos con una alternativa viable y eficiente a las tradicionales arquitecturas de red: la tecnología fabric.
Tradicionalmente se ha visto fabric como una tecnología específica para entornos de data center o como mucho de redes de campus más o menos extensas. Sin embargo, esta tecnología puede desplegarse de forma nativa más allá estos entornos, y aportar capacidad de escalar, flexibilidad y agilidad para adaptarse rápidamente a las necesidades del negocio, de automatizar tareas y configuraciones, de mejorar la seguridad y reducir complejidad de gestión. Veamos las ventajas de esta tecnología en tres entornos específicos:

Industria/fabricación
Si preguntamos a un director de TI de una empresa industrial por cuáles son los principales retos a los que se enfrenta en las plantas de fabricación o factorías, es probable que la respuesta sea que su principal problema es gestionar la complejidad, la incorporación de dispositivos IoT y los retos de seguridad asociados a ello. Frente a una arquitectura tradicional, una red fabric proporciona un nivel de automatización, visibilidad y análisis de red muy superior.
Por un lado, simplifica la movilidad de dispositivos y su incorporación a red. Por otro lado incrementa la seguridad al poderse definir de forma dinámica segmentos de red en función de las necesidades de cada momento, sin importar el puerto físico al que estén conectados. Al impedir movimientos laterales, se mitigan muchos ataques de red. En tercer lugar proporciona capacidades de visibilidad avanzadas que permiten identificar rápidamente los problemas, acelerar el tiempo medio de resolución y mejorar los niveles generales de servicio.

Sanidad
Cada vez más sistemas clínicos críticos dependen de la red para funcionar. La seguridad y la total disponibilidad son dos de los requisitos básicos para cualquier red de un establecimiento sanitario. Las arquitecturas fabric dan respuesta a tres de los requisitos más importantes en este tipo de entornos:
• Automatización. En un hospital moderno se mueven, agregan o cambian dispositivos de lugar con muchísima frecuencia, por lo que la configuración manual no es una opción, no solo por el tiempo requerido sino también por el riesgo de que un error humano produzca una caída de la red o una violación de la seguridad.
• Disponibilidad/Resiliencia. Una arquitectura fabric elimina toda la complejidad de múltiples protocolos interdependientes, que hace que en caso de caída de la red se tarde mucho tiempo en restablecer la conectividad.
• Seguridad. Con el creciente número de dispositivos clínicos IoT conectados a red y la digitalización de la información sensible de pacientes, incluyendo historiales médicos, la seguridad de las redes hospitalarias se ha convertido en un asunto crítico. En una red tradicional, separar diferentes tráficos es complejo y costoso, al requerirse múltiples VLAN con controles de acceso y firewalls. Fabric proporciona las capacidades de segmentación que permiten aislar los segmentos de red de dispositivos críticos como equipos de goteo o servidores con datos sensibles de pacientes.

Educación
Para un profesional de un centro universitario es sobre todo una extensa red de campus que hay que gestionar, con miles de dispositivos, tanto internos como externos a la organización, que se conectan a diario. Hoy día, cualquier red en un entorno universitario tiene que ser capaz de soportar cambios y agregación de nuevos dispositivos y aplicaciones, y evitar que al realizar estas modificaciones de configuración se produzcan brechas de seguridad por errores humanos.
Es en este punto donde la tecnología fabric aporta un valor inestimable en este tipo de entornos: simplificando y automatizando los cambios de configuración que se realizan en la red. Mediante el uso del protocolo SPB (Shortest Path Bridging) se sustituye el modo de aprovisionamiento de servicios de red tradicional “hop-by-hop” por el aprovisionamiento sólo a nivel de extremo de red, y sólo cuando en un determinado puerto se requiere un determinado servicio de red. Este enfoque proporciona mayor simplicidad, flexibilidad y resiliencia, al proporcionar seguridad de forma inherente. Además, esta simplificación se aplica de forma transparente a toda la red – cableada e inalámbrica – proporcionando una conectividad y una experiencia de uso excelente.
Por último, las capacidades de segmentación de red permiten reforzar la seguridad, al compartimentar la red de forma muy flexible y agrupar usuarios o dispositivos por roles o perfiles de usuario, eliminando la posibilidad de movimientos laterales dentro de la red, evitando los riesgos que esto supone. Esta funcionalidad es especialmente útil en este tipo de entornos, donde conviven decenas de miles de dispositivos conectados, con un elevadísimo porcentaje de ellos no controlados por el departamento de TI (dispositivos personales de alumnos y profesores, BYOD, etc.).

Arriba, en la foto, Francisco García, Director of Systems Engineering, Extreme Networks / Imagen cortesía de Extreme Networks

 

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