Preguntas y respuestas: Conectividad espacial segura en Europa

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La Comisión Europea presenta un ambicioso plan para un sistema de comunicaciones espaciales seguras de la UE

¿Por qué propone la Comisión una iniciativa sobre conectividad segura?
El funcionamiento de nuestra economía y nuestra seguridad depende cada vez más de una conectividad segura y resiliente. La hiperconectividad digital y la transformación tecnológica conllevan un aumento sin precedentes de la demanda de servicios dependientes de tecnologías de vanguardia. Hay también una demanda sin precedentes de servicios de comunicación por satélite, en unos momentos en los que los nuevos avances tecnológicos establecen nuevas exigencias para la seguridad de nuestros sistemas de comunicación y conducen a la llegada de soluciones de baja latencia. Impulsadas por estos avances tecnológicos, están apareciendo diversas megaconstelaciones ajenas a la Unión, que reciben ayuda pública o subvenciones en los Estados Unidos, China y Rusia, entre otros. Al mismo tiempo, el contexto geopolítico, las ciberamenazas y las amenazas híbridas suscitan aún más preocupación en materia de seguridad y resiliencia.
Existe, por tanto, un desajuste entre estas necesidades gubernamentales que evolucionan rápidamente y las soluciones disponibles en la Unión, tanto a nivel nacional como europeo, en materia de servicios de comunicación por satélite seguros, fiables y diversos, que se apoyan, sobre todo, en los avances tecnológicos derivados de las órbitas terrestres media y baja.
Para asegurarnos un acceso garantizado y sin restricciones, al tiempo que evitamos la dependencia de terceros países y reforzamos la resiliencia de nuestras cadenas de valor, las soluciones en materia de seguridad deben ser europeas.
Por otro lado, debido al espectacular aumento de las megaconstelaciones, hay escasez de frecuencias y de posiciones orbitales disponibles. La ausencia de medidas oportunas a nivel de la Unión haría peligrar también la competitividad de la industria europea en cuanto a tecnologías y mercados clave.
La iniciativa se beneficiará de los conocimientos técnicos de la industria espacial europea, procedentes tanto de los operadores industriales ya consolidados como del ecosistema del Nuevo Espacio. Así pues, la conectividad por satélite a nivel mundial se ha convertido en un activo estratégico para la seguridad, la protección y la resiliencia de la Unión y de sus Estados miembros.

¿Cuáles son los objetivos de esta iniciativa?
Esta propuesta pretende desarrollar un sistema de conectividad espacial seguro y autónomo para el suministro de comunicaciones por satélite garantizadas y resilientes, en particular con el fin de:
• garantizar a los usuarios gubernamentales la disponibilidad a largo plazo de unos servicios de comunicación por satélite fiables, seguros y rentables a nivel mundial que contribuyan a la protección de las infraestructuras esenciales, la vigilancia, las acciones exteriores y la gestión de crisis, reforzando así la resiliencia de los Estados miembros;
• permitir la disponibilidad de banda ancha comercial de alta velocidad en toda Europa, eliminando las zonas muertas y asegurando la cohesión entre los territorios de los Estados miembros, así como ofrecer conectividad en zonas geográficas de interés estratégico, como África o la región ártica.

Los objetivos específicos de la iniciativa son:
• desarrollar, construir y explotar un sistema de conectividad espacial multiorbital de última generación, adaptado permanentemente a la evolución de la demanda gubernamental de comunicaciones por satélite, teniendo en cuenta los activos existentes y futuros de los Estados miembros;
• completar el conjunto común de capacidades y servicios de comunicación por satélite de la Unión e integrar la infraestructura del segmento terrestre de Govsatcom contemplado en el artículo 67 del Reglamento (UE) 2021/696;
• contribuir a la ciberresiliencia frente a las ciberamenazas y las amenazas electromagnéticas, así como a la ciberseguridad operativa, e integrar la infraestructura espacial europea de comunicación cuántica (EuroQCI), a fin de permitir la transmisión segura de claves criptográficas;
• mejorar la resiliencia de las infraestructuras de telecomunicaciones de la Unión;
• mejorar y ampliar las capacidades y los servicios de otros componentes del Programa Espacial de la Unión;
• incentivar el desarrollo de tecnologías innovadoras y disruptivas y utilizar el ecosistema del Nuevo Espacio; y
• crear un entorno favorable para seguir desarrollando la banda ancha de alta velocidad y la conectividad sin interrupciones en toda Europa.

Un aspecto importante es la complementariedad de esta iniciativa con las infraestructuras de conectividad terrestre existentes, al añadir «la última milla» y ofrecer un alto grado de redundancia.

¿Cuáles son las aplicaciones prácticas del sistema?
Esta iniciativa ofrecerá acceso de banda ancha móvil y fija por satélite, conectividad satelital para servicios de empresa a empresa (B2B), acceso satelital para el transporte, redes de satélites reforzadas, así como servicios de banda ancha satelital y servicios basados en la nube. Es compatible con la computación periférica, el internet de las cosas, la conducción autónoma, la sanidad electrónica, el trabajo y la educación inteligentes, la conectividad marítima y en vuelo y la agricultura inteligente.

Sus posibles usos se organizan en tres pilares principales: i) la vigilancia; ii) la gestión de crisis; iii) la conexión y protección de infraestructuras clave. Estos son algunos ejemplos:
i) vigilancia de fronteras, zonas marítimas y zonas remotas; sistemas de aeronaves pilotadas a distancia; cobertura de la región ártica; vigilancia espacial y complemento de misiones militares;
ii) protección civil; misiones PESC/PCSD y nacionales; ayuda humanitaria; telemedicina; emergencias marítimas de búsqueda y salvamento;
iii) comunicación institucional segura (embajadas, Europol, etc.); gestión de infraestructuras aéreas, viarias y ferroviarias; mando y control de redes inteligentes en los ámbitos de la energía, las finanzas, la salud, etc.; mejora de Galileo y retransmisión de datos de Copernicus.

¿Cuál es la novedad con respecto a los sistemas existentes?
Los gobiernos, los ciudadanos y las instituciones de la Unión cada vez dependen más de la conectividad. Sus necesidades crecientes y cambiantes requieren soluciones más seguras, baja latencia y más ancho de banda; de ahí la necesidad de tener el acceso garantizado a soluciones resilientes a través de tecnología innovadora, incluidas las procedentes del ecosistema del Nuevo Espacio. El sistema previsto será, por tanto, un motor para el desarrollo tecnológico.
Una de las diferencias principales será la seguridad, que se basará en la criptografía cuántica, a través de la EuroQCI, y en el refuerzo de la ciberseguridad, al incorporar la seguridad desde el diseño de la infraestructura.
Otra diferencia importante (por ejemplo, con respecto a Govsatcom) radica en la explotación de las capacidades multiorbitales procedentes, en particular, de los nuevos satélites de órbita terrestre baja que pueden, a la vez: i) satisfacer las necesidades cualitativas de baja latencia; y ii) garantizar una cobertura mundial.

¿Cuál es el calendario de la iniciativa?
El establecimiento del Programa seguirá un enfoque gradual, en pro de la calidad. El desarrollo y la implantación iniciales podrían empezar a partir de 2023; la prestación de los primeros servicios y la realización de la prueba en órbita de criptografía cuántica, de aquí a 2025; y la plena implantación del sistema, con la criptografía cuántica integrada, permitiría la prestación de todos los servicios de aquí a 2028.

¿Cuáles son las repercusiones presupuestarias?
Se calcula que el coste total alcanzaría los 6.000 millones de euros. Entre 2022 y 2027, la contribución de la Unión al Programa ascendería a 2.400 millones de euros a precios corrientes.
Los fondos procederán de diferentes fuentes del sector público (presupuesto de la Unión y contribuciones de los Estados miembros y de la ESA) y de inversiones del sector privado.
La financiación de la Unión se estructurará de manera que no afecte a la ejecución de los componentes espaciales existentes en el marco del Reglamento de la Unión sobre el espacio, en particular Galileo y Copernicus.

¿Cuáles son las opciones de ejecución?
La opción preferida es una asociación público-privada (APP), ya que la participación directa del sector privado permite, por una parte, prestar los servicios gubernamentales seguros, resilientes e innovadores necesarios y, por otra, crear un entorno favorable para seguir desarrollando la banda ancha de alta velocidad y la conectividad sin interrupciones en toda Europa, eliminando las zonas muertas de comunicación y garantizando la cohesión entre los territorios de los Estados miembros, además de ofrecer conectividad en zonas geográficas de interés estratégico, como África o la región ártica.
Por medio de un proceso de contratación pública competitivo, la Comisión podrá celebrar un contrato de concesión para ofrecer la solución necesaria y proteger los intereses de la Unión y de los Estados miembros. La participación de la industria mediante una APP brinda la oportunidad a los socios privados de completar la infraestructura del Programa con capacidades suplementarias mediante inversiones propias adicionales.
Es importante tener presente que el mercado de las comunicaciones por satélite para los servicios comerciales está ya muy consolidado. Por tanto, en el marco de la APP, la Comisión pondrá especial atención en no desplazar las inversiones comerciales y en que las cláusulas contractuales reflejen el grado de riesgo asumido por el sector privado. El papel del sector público quedará adecuadamente reflejado en la futura gobernanza, y se prestará especial atención a la seguridad de la infraestructura y al estricto control de los costes, el calendario y el funcionamiento.
La Comisión será la gestora del Programa por lo que respecta al establecimiento y la supervisión de la concesión. Se encomendará la prestación de los servicios gubernamentales a la Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial y la supervisión de las actividades de desarrollo y validación, a la Agencia Espacial Europea.

¿Cuáles son las ventajas de una asociación público-privada (APP)?
Las principales ventajas consisten en:
• la optimización de los costes, es decir, la adquisición de un sistema a un coste inferior, ya que la Unión compartirá los riesgos de diseño, desarrollo e implantación con el operador privado;
• la llegada de soluciones innovadoras, inducidas por la competencia durante el proceso de concesión, en particular gracias a la participación del ecosistema del Nuevo Espacio y al refuerzo de la competitividad de la industria de la Unión (a fin de garantizar la seguridad y la disponibilidad de los servicios gubernamentales, la Unión será propietaria de la parte de la infraestructura del sistema relacionada con la seguridad);
• un nivel elevado de mutualización de capacidades, ya que el concesionario o concesionarios que exploten también el sistema de servicios comerciales generarán beneficios suplementarios para el sector downstream y permitirán el reparto de los costes de desarrollo e implantación de los componentes comunes de las infraestructuras gubernamentales y comerciales, así como de los costes operativos.
Los ciudadanos europeos también se beneficiarán de la mejora del funcionamiento operativo del tipo, la variedad y la calidad de los servicios ofrecidos.

¿Cómo se implicarán las empresas, las pymes y las microempresas?
La industria espacial, incluido el Nuevo Espacio, fomentará la innovación en tecnologías espaciales de upstream, lanzadores y aplicaciones de downstream que le permitan mejorar su competitividad a nivel mundial.
La industria del Nuevo Espacio podrá participar aportando innovación tecnológica durante el desarrollo y la implantación del Programa y prestando servicios durante la fase de explotación, en el marco del contrato de concesión.
La contratación pública también debería permitir la competencia efectiva y transparente, reforzar la autonomía de la Unión en el plano tecnológico y garantizar el cumplimiento de los requisitos relacionados con la seguridad, la continuidad del servicio y la fiabilidad.
La participación de la industria digital también es muy importante. La explotación de este sistema permitirá a los operadores de telecomunicaciones beneficiarse del aumento de las capacidades y de unos servicios fiables y seguros. Además, la dimensión comercial permitirá que los servicios minoristas lleguen a más usuarios privados en toda la Unión.
Todas las demás empresas se beneficiarán de una conectividad segura y fiable, lo que les permitirá prestar nuevos servicios, menos vulnerables a las ciberamenazas y a las perturbaciones.

¿Pueden participar en la iniciativa terceras partes no pertenecientes a la Unión?
En consonancia con el objetivo de prestar unos servicios gubernamentales de comunicación por satélite seguros, el sistema espacial de conectividad segura previsto por la Unión será un activo estratégico con implicaciones geopolíticas. Su objetivo es reducir la dependencia europea de soluciones no europeas.
Las necesidades de los usuarios gubernamentales requieren un acceso garantizado y sin restricciones a servicios de conectividad seguros. Por tanto, cualquier dependencia vital de infraestructura de comunicación por satélite ajena a la Unión iría en detrimento de la integridad, la resiliencia y la sostenibilidad de las operaciones de la Unión.
La participación en el Programa puede estar abierta a terceros países o a una organización internacional sobre la base de la celebración de un acuerdo internacional (artículo 218 del TFUE). Dicha participación está regulada por disposiciones detalladas, en función del vínculo que los terceros países en cuestión hayan establecido con la Unión.
En principio, los terceros países y las organizaciones internacionales pueden tener acceso a los servicios de conectividad seguros de la Unión siempre que celebren un acuerdo internacional (artículo 218 del TFUE) y respeten lo dispuesto con respecto a la protección de información clasificada en el Reglamento de la Unión sobre el espacio (artículo 43).

Arriba, Imagen cortesía de la CE

 

 

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