La Comisión Europea ha propuesto un conjunto global de medidas para garantizar la seguridad del suministro, la resiliencia y el liderazgo tecnológico de la UE en las tecnologías y aplicaciones de semiconductores. La Ley Europea de Chips reforzará la competitividad y la resiliencia de Europa y contribuirá a la transición digital y ecológica
¿Por qué se propone una Ley Europea de Chips?
Los chips semiconductores son los componentes esenciales de los productos digitales y digitalizados. Desde los teléfonos inteligentes hasta los automóviles, pasando por las aplicaciones e infraestructuras críticas para la asistencia sanitaria, la energía, las comunicaciones y la automatización industrial, los chips son fundamentales en la economía digital moderna. La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto carencias del ecosistema al sufrir tanto Europa como otras regiones del mundo una grave penuria de chips. Las industrias de la UE fabrican muchos tipos de productos de alta tecnología, de los cuales los chips son partes esenciales.
Europa debe reforzar sus capacidades en materia de semiconductores para garantizar su competitividad futura y mantener su liderazgo tecnológico y la seguridad del suministro. El sector es intensivo en capital y conocimientos y las cadenas de suministro de chips son mundiales y complejas y dependen actualmente de unos pocos centros de fabricación.
¿Cuál es la situación actual de Europa en el mercado de los chips?
Europa tiene muchos puntos fuertes y algunas carencias en la cadena de valor de los semiconductores. El sector de los semiconductores se caracteriza por una intensa actividad de I+D, y las empresas más punteras reinvierten más del 15 % de sus ingresos en investigación en tecnologías de la próxima generación. La UE alberga organizaciones de investigación y tecnología líderes en todo el mundo y numerosas universidades e institutos de investigación excelentes repartidos por toda la Unión. Estas instituciones están en la vanguardia de las técnicas que subyacen a la producción de algunos de los chips más avanzados del mundo.
Además, Europa está muy bien situada en cuanto a los materiales y equipos necesarios para el funcionamiento de grandes fábricas de chips, y muchas empresas desempeñan un papel esencial a lo largo de la cadena de suministro.
A pesar de estos puntos fuertes, Europa tiene una cuota de mercado global de producción de semiconductores inferior al 10 % y depende en gran medida de proveedores de terceros países. En caso de grave perturbación de la cadena de suministro mundial, las reservas de chips de Europa en algunos sectores industriales (por ejemplo, la automoción o los dispositivos sanitarios) podrían agotarse en unas pocas semanas, lo que paralizaría muchas industrias europeas.
A medida que la transformación digital acelera y penetra en todos los sectores de la sociedad, se prevé que aumenten las necesidades industriales de chips y que ello abra nuevas oportunidades de mercado.
¿Cómo ha apoyado hasta ahora la Comisión el ecosistema de los semiconductores?
La UE tiene un buen historial de colaboración fructífera con la industria en el marco de diferentes programas y acciones en materia de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) en semiconductores, por ejemplo, en empresas comunes, es decir, asociaciones público-privadas para la investigación, el desarrollo y la innovación, tales como ECSEL y la Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave (KDT). El Consejo Europeo de Innovación, que apoya la inversión de capital en innovación de vanguardia, ya está invirtiendo en la creación de ecosistemas de semiconductores dinámicos y resilientes, como parte de su labor. Reducir el coste y la duración de diseñar nuevos chips, minimizar el consumo de energía y los residuos generados durante la fabricación y hacer que los chips sean más rápidos y eficientes son solo algunos ejemplos de la cartera de financiación del Consejo Europeo de Innovación. A través de su sistema Acelerador, el Consejo Europeo de Innovación reforzará su apoyo a las empresas emergentes y a las pymes con potencial de innovación creador de mercado en el sector de los semiconductores y las tecnologías cuánticas, y las ayudará a madurar sus innovaciones y a atraer inversores.
Un gran número de Estados miembros está preparando un nuevo proyecto importante de interés común europeo (PIICE) sobre microelectrónica y tecnologías de la comunicación. Un PIICE es un instrumento de ayuda estatal para los Estados miembros que permite la cofinanciación pública a condición de que se refiera a grandes proyectos transfronterizos integrados dirigidos a superar las deficiencias del mercado y facilitar la innovación de vanguardia en sectores y tecnologías clave hasta su primera utilización industrial, así como importantes inversiones en infraestructuras, con efectos colaterales positivos en la economía de la UE en general.
Además, por lo que se refiere a los proyectos nacionales de I+D+I en el sector de los semiconductores, los Estados miembros pueden conceder ayudas con arreglo a las normas sobre ayudas estatales de I+D+I, en particular el Marco I+D+I y las disposiciones correspondientes del Reglamento general de exención por categorías, y ya lo están haciendo.
Ya en julio de 2021, la Comisión Europea puso en marcha la Alianza Industrial sobre Procesadores y Semiconductores, que reúne a empresas, representantes de los Estados miembros, profesores universitarios, usuarios y organizaciones de investigación y tecnología con el objetivo de determinar las carencias actuales en la producción de microchips y los avances tecnológicos necesarios para que las empresas y organizaciones prosperen, independientemente de su tamaño.
Mediante la Ley de Chips, la UE va a reforzar y ampliar aún más esa colaboración dentro de la industria para atraer a todos los interlocutores de la cadena de valor, incluidos también los diseñadores e interlocutores del lado de la demanda.
¿Qué es el paquete de la Ley Europea de Chips?
La Comisión ha adoptado una Comunicación, dos propuestas de Reglamento y una Recomendación. La Comunicación expone la estrategia europea y la justificación del paquete.
El Parlamento Europeo y los Estados miembros tendrán ahora que debatir las propuestas de la Comisión sobre una Ley de Chips europea por el procedimiento legislativo ordinario. Una vez adoptado, el Reglamento será directamente aplicable en toda la UE.
Mientras tanto, se anima a los Estados miembros a seguir la Recomendación, que establece un conjunto de herramientas para el seguimiento y la mitigación de las perturbaciones en el ecosistema de los chips. Esto incluye medidas inmediatas que podrían adoptarse si son adecuadas para contribuir a resolver la actual penuria antes de la entrada en vigor del Reglamento.
¿Cómo hará frente la Ley Europea de Chips a los problemas actuales?
La Ley de Chips representa una oportunidad única para que Europa actúe conjuntamente con todos los Estados miembros en beneficio de toda Europa. Sin embargo, la actual escasez de chips es un problema sistemático sin solución rápida.
• A corto plazo, el conjunto de instrumentos establecido en la Recomendación permitirá inmediatamente la coordinación entre los Estados miembros y la Comisión. Así se podrán debatir y decidir ya medidas oportunas y proporcionadas de respuesta a las crisis si se considera necesario.
• A medio plazo, la Ley de Chips reforzará las actividades de fabricación en la Unión y apoyará la expansión y la innovación de toda la cadena de valor al ocuparse de la seguridad del suministro y un ecosistema más resiliente.
• A largo plazo, mantendrá el liderazgo tecnológico de Europa y preparará al mismo tiempo las capacidades tecnológicas necesarias para apoyar la transferencia de conocimientos del laboratorio a la fábrica y hacer de Europa un líder tecnológico en un mercado descendente innovador.
¿Qué es la iniciativa Chips para Europa?
Esta iniciativa, que es un componente importante del paquete global de financiación de la Ley de Chips, reunirá 11 000 millones de euros de programas de inversión pública hasta 2030 procedentes de la Unión y los Estados miembros, y movilizará considerables inversiones privadas. (Otras actividades de financiación a través de un nuevo Fondo de Chips de la UE apoyarán el capital para empresas emergentes y en expansión en el sector, por un valor total previsto de 2 000 millones de euros).
La iniciativa Chips para Europa tiene por objeto reforzar la tecnología de semiconductores y las capacidades de innovación de la UE y garantizar el liderazgo tecnológico de Europa a medio y largo plazo. Velará por el uso en toda Europa de herramientas avanzadas de diseño de semiconductores, líneas piloto para la creación de prototipos de chips de nueva generación e instalaciones de ensayo de aplicaciones innovadoras de la tecnología de chips más reciente. También creará capacidades tecnológicas y de ingeniería avanzadas en chips cuánticos.
La iniciativa Chips para Europa será ejecutada por los programas Europa Digital y Horizonte Europa, utilizando para la mayoría de sus acciones la nueva Empresa Común Chips de la UE. Europa Digital apoya el desarrollo de capacidades digitales en ámbitos digitales clave. Así ocurre cuando la tecnología de semiconductores sustenta las mejoras de rendimiento, y en particular la informática de alto rendimiento, la inteligencia artificial y la ciberseguridad, junto con el desarrollo de capacidades y la creación de centros de innovación digital. El programa Horizonte Europa apoya la investigación intensiva precompetitiva, el desarrollo tecnológico y la innovación en el ámbito de los materiales y los semiconductores.
La iniciativa aprovechará el liderazgo de Europa en materia de investigación, especialmente en materia de capacidades de sus principales centros de investigación y de los principales proveedores de equipos de producción y de los sectores de usuarios fuertes.
¿Cómo propone la Comisión que se atraigan inversiones para reforzar la seguridad del suministro de la UE?
La inversión en nuevas instalaciones de producción avanzadas es imprescindible para salvaguardar la seguridad de suministro de la UE, la resiliencia de la cadena de suministro y las interacciones y efectos colaterales del ecosistema, al tiempo que genera importantes efectos positivos en la economía en general.
Para atraer estas inversiones, el Reglamento propuesto establece la definición de dos tipos de instalaciones que deben considerarse que contribuyen a la seguridad del suministro de Europa. Tales instalaciones son las llamadas «fundiciones abiertas de la UE», destinadas al diseño y producción de componentes, principalmente para otras empresas industriales, y las llamadas «instalaciones de producción integradas», que son fábricas que diseñan y producen componentes para su propio mercado. Estas instalaciones deben ser «pioneras» en Europa y su operador debe comprometerse a seguir invirtiendo en innovación en el sector de los semiconductores de la Unión.
El reconocimiento como uno u otro tipo de instalación supone una serie de ventajas, ya que permite acceder a la concesión acelerada de permisos en los Estados miembros para la construcción y explotación de las instalaciones.
El reconocimiento como fundiciones abiertas de la UE o instalaciones de producción integrada permite un acceso prioritario a las líneas piloto establecidas en el marco de la iniciativa propuesta Chips para Europa, bajo determinadas condiciones.
Con el fin de alcanzar la seguridad del suministro en la Unión, los Estados miembros podrán ofrecer ayudas públicas a tales instalaciones, sin perjuicio de las normas sobre ayudas estatales. La Comisión tendrá en cuenta los efectos positivos de tales instalaciones en el ecosistema europeo a la hora de evaluar las ayudas estatales, cuando proceda.
¿Cómo evaluará la Comisión el apoyo público de los Estados miembros a las instalaciones de fabricación de chips con arreglo a las normas sobre ayudas estatales?
Es probable que la inversión privada en instalaciones de fabricación de chips requiera ayudas públicas. A la luz de los obstáculos extremadamente elevados a la entrada en el mercado y de la intensidad de capital del sector, como ya se anunció en la Comunicación sobre una política de competencia adaptada a los nuevos retos, la Comisión puede considerar la posibilidad de aprobar ayudas a dichas instalaciones directamente con arreglo al artículo 107, apartado 3, letra c), del TFUE. Esta disposición permite a la Comisión aprobar ayudas estatales para facilitar el desarrollo de determinadas actividades económicas si los efectos positivos de dicha ayuda son superiores a su posible efecto negativo en el comercio y la competencia.
En su evaluación, la Comisión debe velar, en particular, por que la ayuda:
• Tenga el llamado «efecto incentivador» y sea necesaria. Esto significa que las ayudas estatales solo podrán concederse para apoyar un proyecto que no se realizaría en la Unión sin ayudas públicas.
• Sea adecuada, esto es, no existe ninguna otra herramienta posible que distorsione menos la competencia.
• Sea proporcionada y se limite al mínimo necesario.
Los aspectos pertinentes para garantizar que los efectos positivos de la ayuda estatal superan los negativos son, entre otros, los siguientes:
• Las instalaciones serán «pioneras» en Europa, esto es, no deberán existir ya instalaciones equivalentes en Europa. Al evaluar si una instalación es «pionera», la Comisión tendrá en cuenta la definición que figura en la Ley de Chips propuesta.
• El mecanismo subvencionado no desplazará las iniciativas privadas existentes o comprometidas.
• La ayuda pública cubrirá un máximo del 100 % de un déficit de financiación demostrado, es decir, el importe mínimo necesario para garantizar que estas inversiones se realicen en Europa.
Dependiendo de los méritos de cada caso, se tendrán en cuenta otros efectos positivos para compensar los riesgos restantes de falseamiento de la competencia, por ejemplo:
• El refuerzo de la cadena de valor de los semiconductores para garantizar la seguridad del suministro a las empresas europeas que utilizan chips en sus productos. La aceptación de servir los pedidos de la UE calificados como prioritarios, tal y como se establece también en la propuesta de Ley de Chips, desempeñará un papel a este respecto.
• La contribución a atraer trabajadores cualificados a Europa.
• Un efecto positivo en la innovación en Europa, que redunde en beneficio de las pymes y de los usuarios finales. El compromiso de invertir en innovación establecido en la propuesta de Ley de Chips para el reconocimiento de las fundiciones abiertas de la UE y las instalaciones de producción integrada desempeñará un papel clave a este respecto,
¿Cómo subsanar la escasez de capacidades?
La demanda de talento en el sector de la electrónica ha aumentado en los veinte últimos años, siendo el sector de la microelectrónica en Europa el responsable directo de la creación de 455 000 puestos de trabajo altamente cualificados en 2018. Uno de los principales retos para el sector es atraer y retener talentos altamente cualificados.
La iniciativa Chips para Europa apoyará las iniciativas de educación, formación, capacitación y reconversión profesional. También apoyará el acceso a programas de posgrado en microelectrónica, cursos de formación de corta duración, colocaciones/períodos de prácticas y aprendizaje, y formación en laboratorios avanzados. Además, la iniciativa apoyará una red de centros de competencia situados en toda Europa. Se trata de aumentar la disponibilidad de períodos de prácticas y de aprendizaje, informar a los estudiantes acerca de las oportunidades en este ámbito y apoyar becas específicas para máster y doctorado, con el objetivo también de aumentar la participación femenina.
¿Qué inversiones se necesitan?
Existen varias maneras de alcanzar los objetivos de la estrategia. Se requieren enormes inversiones para plasmar esta ambición. Esto requerirá mancomunar inversiones de la Unión y de los Estados miembros y una contribución considerable de los inversores privados.
La estrategia subyacente a la Ley de Chips de la UE movilizará más de 43 000 millones de euros de inversiones públicas y privadas. Esta inversión pública incluye 11 000 millones de euros que se aportarán directamente al amparo de la iniciativa Chips para Europa para financiar el liderazgo tecnológico en capacidades de investigación, diseño y fabricación de aquí a 2030.
Estas inversiones complementarán las medidas actuales en materia de investigación e innovación en semiconductores, como las de Horizonte Europa y el programa Europa Digital, así como el apoyo adicional ya previsto por los Estados miembros (por ejemplo, medidas específicas en los planes de recuperación y resiliencia, fondos nacionales o regionales, etc.).
La nueva Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave se puso en marcha en diciembre de 2021, ¿por qué hace falta una nueva ahora?
La nueva generación de asociaciones de Horizonte Europa es flexible para adaptarse a la evolución de la tecnología, el mercado y el entorno político. Al modificar el mandato de la Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave, creada en virtud del acto de base único, la Comisión hace frente a necesidades urgentes.
La Ley de Chips es una oportunidad prometedora para partes interesadas muy diversas, no solo para los fabricantes de chips, sino también para las industrias que los utilizan en los sectores del transporte, la asistencia sanitaria, las comunicaciones, la fabricación, etc. La nueva Empresa Común debe estar abierta a la participación de nuevas partes interesadas a este respecto.
¿Cuál es el objetivo de la Recomendación dirigida a los países de la UE?
La Comisión anima al Consejo Europeo y al Parlamento a que debatan lo antes posible la Ley Europea de Chips. Mientras tanto, se anima a los Estados miembros a que colaboren con la Comisión para supervisar la cadena de suministro de semiconductores y adelantarse a posibles perturbaciones. Los Estados miembros recopilan y facilitan información sobre la situación actual en relación con la crisis de los semiconductores en sus mercados nacionales, debaten y adoptan medidas adecuadas, eficaces y proporcionadas para hacer frente a la actual penuria a escala nacional y de la Unión. Este mecanismo de coordinación inmediata ya puede tomar medidas para subsanar la actual penuria hasta que se adopte la propuesta de Reglamento.
¿Qué se está haciendo a nivel internacional?
Al mejorar la seguridad de su cadena de suministro y gracias a su capacidad para diseñar y producir semiconductores potentes y eficientes en el uso de los recursos, la UE va a contribuir al reequilibrio de la cadena de suministro mundial de los semiconductores. Además, la UE tiene como objetivo general atender a la demanda mundial, que aumentará considerablemente, y ganar cuota en ese mercado cada vez mayor.
Europa tratará de establecer asociaciones equilibradas de semiconductores con países afines, con el objeto de cooperar en iniciativas de interés mutuo y garantizar la continuidad del suministro en tiempos de crisis.
Al mismo tiempo, la UE debe estar preparada ante posibles cambios repentinos en la situación política o crisis imprevistas, que podrían poner en peligro la seguridad de su suministro. El conjunto de instrumentos de respuesta a las crisis en el marco de la Ley de Chips de la UE facilitará a la UE los medios necesarios para afrontar estas situaciones y, en última instancia, garantizar la resiliencia general de Europa.
¿Cuándo entrará en vigor la Ley de Chips?
La propuesta de Reglamento va a ser debatida por el Parlamento Europeo y el Consejo. La Comisión ayudará a los colegisladores a alcanzar un acuerdo lo antes posible.
Arriba, en la foto, Margrethe Vestager, Thierry Breton y Mariya Gabriel en la conferencia de prensa / imagen cortesía de la CE – Fotografía de Aurore Martignoni

