Los Juegos Olímpicos, objetivo de la ciberdelincuencia

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Los Juegos Olímpicos cautivan al mundo cada cuatro años con sus impresionantes demostraciones de excelencia atlética y su espíritu de camaradería internacional. Sin embargo, detrás de este gran evento acecha un desafío menos visible pero igualmente formidable: la ciberdelincuencia

 

Por Richard de la Torre, Technical Product Marketing Manager, Enterprise Solutions, Bitdefender

Esta amenaza se ve impulsada por las tensiones globales, el surgimiento de la IA y las noticias falsas que esconden motivaciones políticas y que buscan causar disrupciones durante la celebración del evento.

Una historia de llena de ataques
Los Juegos Olímpicos atraen a millones de espectadores, y cada uno de ellos se convierte en una víctima potencial para unos ciberdelincuentes que, bien financiados, explotan el entusiasmo global a través de envíos masivos de e-mails fraudulentos o a través de sitios web falsos. Los objetivos siempre son los mismos: robar información personal, desplegar malware, causar disrupciones o influir en la opinión pública sobre cualquier tema de su interés.
La realidad es que la historia de los Juegos Olímpicos está plagada de ciberataques. Uno de los más destacados tuvo lugar durante los Juegos de Invierno de 2018 en Corea del Sur. En aquel caso, el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa (GRU) lanzó una sofisticada campaña de phishing dirigida a personas y organizaciones involucradas en la organización del evento.
La pieza central de ese ataque fue un malware personalizado denominado «Olympic Destroyer». Diseñado para provocar el máximo daño posible, Olympic Destroyer funcionó como un borrador de discos duros, con el objetivo de eliminar datos críticos de los sistemas infectados. Afortunadamente, el ataque solo causó interrupciones menores: cortó la conexión Wi-Fi en el estadio olímpico y afectó al sitio web oficial, pero las operaciones más importantes siguieron en funcionamiento. A raíz del ataque, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a seis oficiales del GRU, destacando el esfuerzo internacional llevado a cabo para poder pedir responsabilidades a los actores de los ciberataques patrocinados por un estado.
Más recientemente, en 2020, las entidades asociadas con los Juegos Olímpicos de Tokio fueron testigos de un aumento de las ciberamenazas, con atacantes que apuntaban a todo, tanto al sitio web oficial del evento como a las empresas que formaban parte de la cadena de suministro, con el objetivo de obtener rescates o vender datos robados en la Dark Web. Si bien los Juegos se desarrollaron sin mayores problemas, se estima que fueron objeto de 450 millones de ciberataques, principalmente phishing.
Así, numerosos grupos de ciberdelincuentes enviaron una avalancha de correos electrónicos disfrazados de comunicaciones oficiales de los Juegos Olímpicos que habían sido diseñados para lograr que sus destinatarios hicieran clic en enlaces maliciosos o abrieran archivos adjuntos para infectar sus dispositivos con malware. La botnet Emotet, conocida por su capacidad para automatizar áreas clave de un ciberataque, incluida la entrega de malware, el movimiento lateral y la filtración de datos, se hizo esos días muy popular. Además, también fueron muy comunes los ataques a sitios web frecuentados por el personal olímpico, con el objetivo de comprometer sus dispositivos y robar información confidencial.
Aparte de las motivaciones financieras, muchos ciberataques responden a intereses políticos. Por ejemplo, durante los Juegos de Londres de 2012 se produjeron ataques patrocinados por el estado ruso con el objetivo de sabotear la infraestructura IT del evento. Se supo que Rusia estaba detrás al analizar las tácticas, técnicas y procedimientos utilizados, que coincidían con los de conocidos grupos de ciberespionaje rusos como APT28 (Fancy Bear) y APT29 (Cozy Bear). Si bien las motivaciones exactas no están claras, parece que los atacantes pretendían recopilar información sobre las operaciones y las medidas de seguridad de los Juegos. Esta información podría usarse para futuros ataques o para obtener ventajas estratégicas.
Viendo la naturaleza multifacética de las ciberamenazas sufridas durante los Juegos, está claro que se hace necesario adoptar medidas sólidas de ciberseguridad para proteger tanto a las personas como a las organizaciones asociadas con este acontecimiento global.

Mirando a París
A medida que nos acercamos a los Juegos Olímpicos de París 2024, lo que se espera es una repetición de lo que hemos presenciado antes, aunque con algunas novedades clave:

• Aumento de los ataques a la cadena de suministro: si bien los ataques dirigidos al comité organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Verano de París 2024 serán abundantes, se espera que los hackers apunten más a proveedores y partners de la organización. El objetivo, probablemente, será tener acceso a infraestructuras críticas, como sistemas de venta de entradas o servicios de retransmisión. Aunque aumente la seguridad, es poco probable que todas las empresas y organismos involucrados alcancen un nivel de protección similar.
• Ataques patrocinados por Rusia: el Comité Olímpico Internacional ha prohibido a los atletas rusos y bielorrusos participar en las ceremonias de apertura de los Juegos, y se espera que Rusia tome represalias con ataques dirigidos a empresas clave en la organización, como proveedores de transporte o energía. Seguramente, las tensiones políticas actuales harán que el volumen y la frecuencia de los ataques aumenten significativamente.
• Campañas de desinformación: se espera también un aumento en las campañas de desinformación que incida en la falta de seguridad o en los riesgos para la salud pública existentes en la ciudad anfitriona, con el objetivo de reducir la asistencia y participación de la ciudadanía. Por ejemplo, recientemente ha circulado una advertencia falsa de la CIA que alertaba del peligro de ataques terroristas durante los Juegos.
• Ataques potenciados por IA: con la proliferación de las herramientas impulsadas por IA, los ciberdelincuentes han descubierto nuevas vías para cometer sus delitos. Los chatbots de IA se han convertido en una gran ayuda para los ciberdelincuentes, ayudando a diseñar correos electrónicos de phishing mucho más convincentes. Los grandes modelos de lenguaje han dado paso a nuevas herramientas de automatización de malware y la oportunidad de ataques de envenenamiento de datos. Las herramientas de clonación de voz y deepfake han emergido también como importantes preocupaciones de seguridad. Toda esta gama aparecerá con todas seguridad durante los Juegos.

Adoptar un enfoque proactivo de protección
En esta realidad, las organizaciones relacionadas con los Juegos Olímpicos deben adoptar un enfoque proactivo para proteger sus infraestructuras contra posibles ciberataques, centrándose en diferentes áreas:
• Evaluaciones de vulnerabilidades y pruebas de penetración: las organizaciones deben ser capaces de identificar las debilidades de seguridad de sus sistemas antes de que los atacantes las exploten. La implementación de herramientas de evaluación de riesgos y gestión de parches resulta esencial. Asimismo, los servicios de seguridad ofensivos pueden ayudar a exponer los puntos débiles en la pila de seguridad de cada organización y ofrecer la posibilidad de remediarlos.
• Detección y respuesta avanzadas de amenazas: implementar soluciones que detecten y neutralicen ciberataques en tiempo real es crucial para proteger los sistemas críticos contra ciberamenazas sofisticadas. Las organizaciones deben emplear un enfoque de múltiples capas que incluya análisis de comportamiento, escaneo heurístico e inteligencia de amenazas en tiempo real.
• Formación en concienciación de seguridad: es fundamental educar al personal involucrado en los Juegos sobre las posibles amenazas y las mejores prácticas para lograr un comportamiento online seguro. Si los ataques de phishing van a seguir siendo los principales vectores iniciales de ataque, hay que conseguir que el personal que esté preparado para reconocer estos engaños.

La colaboración es clave
Más allá de cualquier medida de seguridad que pueda tomar una organización en concreto, la colaboración entre todas las entidades involucradas en los Juegos, las fuerzas del orden y los especialistas en ciberseguridad se hace indispensable. Operaciones como Endgame, en la que participa Bitdefender, son un buen ejemplo que muestra cómo esta colaboración puede alcanzar buenos resultados en la lucha contra organizaciones de cibercriminales que operan en todo el mundo. Si actuamos de forma similar, tendremos más cerca garantizar que los Juegos Olímpicos de París 2024 sigan siendo una celebración del atletismo y no un negocio para los ciberdelincuentes.

Arriba, en la foto, Richard de la Torre, Technical Product Marketing Manager, Enterprise Solutions, Bitdefender

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