Hace unos años, muchos, unos 25, cuando aún Internet estaba en mantillas, para hacer cualquier certificación el profesional tenía que desplazarse, incluso a sitios remotos, para realizar su trabajo. Era otra época, apenas había móviles, los ordenadores prácticamente eran solo de sobremesa y casi nadie disponía de portátiles. Pongamos que este profesional se llamara Jaime y Jaime pagaba comisiones fraudulentas. Eso pensaban sus compañeros. Lo miraban con recelo porque siempre llegaba antes que nadie. Siempre llegaba el primero y eso no sentaba muy bien. Pero por fin Jaime confesó
Por Julián Gómez, Chief Digital Officer de LedaMC
¿Qué pasaba? ¿Cómo lo hacía? Su secreto era algo que hoy tenemos integrado en nuestro móvil, pero en aquella época era un lujo: un GPS. O como lo conocíamos en esa época un TomTom porque los mapas eran propietarios y eran su tesoro.
La tecnología, siempre, marca una línea roja entre un desempeño bueno y un desempeño extraordinario. El de Jaime era extraordinario y parecía alejado de la realidad, parecía magia o fruto de alguna triquiñuela. Pero era fruto de la tecnología. Tal como nos pasa ahora con la Inteligencia Artificial.
Arthur C. Clarke se anticipó a todo esto cuando dijo: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” eso es lo que nos va a ocurrir con la inteligencia artificial, es lo que nos está ocurriendo.
Hemos pasado de personas que tenían que adaptarse a las herramientas, tener que aprender a cómo funcionaban, a herramientas que se adaptan a las personas: sólo con decirles lo que necesitas en tu propio lenguaje y ellas te entienden.
Las últimas estimaciones realizadas nos dicen que la Inteligencia Artificial tiene el potencial para generar un crecimiento económico equivalente a 7 trillones de dólares, que son equivalentes a un aumento anual de 1.5% del PIB global en el lapso de 10 años.
Indudablemente son datos impresionantes. Está siendo un cambio tan radical que McKinsey calcula que el 50% de las empresas a nivel global está intentando aplicar este tipo de tecnología durante 2023. El porcentaje en 2024 será sensiblemente más alto.
Boston Consulting Group (BCG) ha realizado un estudio según el cual el 53 % de los trabajadores españoles ven con buenos ojos el uso de la IA en el espacio laboral. De ellos, el 58% confiesa que ya la está utilizando en su día a día aunque no se lo diga a nadie. Y es normal. Quien empieza a trabajar con IA nota que el aumento de la productividad, en ciertas tareas no en todas, puede ser gigantesco.
Según los últimos datos de Telefónica la IA puede generar un aumento en la productividad europea de entre el 11 % y el 37 % hasta 2035. Centrándose sobre todo en tomar decisiones rápidas basadas en datos, optimizar los procesos de fabricación y gestión, minimizar los costes operativos y generar eficiencias, y desarrollar código.
El paradigma establecido ha sido revolucionado por la IA. En lugar de aprender a manejar una herramienta que mejore nuestras vidas, ahora debemos adaptarnos a una tecnología que nos guíe y asista en nuestras tareas diarias. Ya no es necesario recibir una formación exhaustiva, leer manuales o certificarnos para aprovechar al máximo las ventajas de esta herramienta tan poderosa.
Esto cambia con la Inteligencia Artificial. Es ella es la que aprende como lo hacemos nosotros y se adapta a nuestro lenguaje y nuestras expresiones. Ahora tenemos que enseñarle, a través de ejemplos. Siendo mucho más eficiente tanto ella como nosotros.
Dicha eficiencia se materializa en el uso de herramientas como GitHub Copilot, las cuales ofrecen sugerencias de código a los desarrolladores, agilizando y acelerando su trabajo. Según una investigación realizada por GitHub y Keystone.AI, se determinó que los desarrolladores aceptaron el 30% de las sugerencias de código, lo que les permitió completar tareas un 55% más rápido. Este beneficio fue especialmente notable en personas con menos experiencia, ya que ayudó a reducir la brecha de incorporación en los equipos.
Ha llegado la hora de examinar detenidamente tu empresa. ¿Realmente está aprovechando esta ventaja en su desarrollo? Si no lo sabes, no te preocupes, te encuentras en la misma situación que la mayoría. Muchos equipos de desarrollo han incorporado estas herramientas en su proceso, pero no las trasladan a sus clientes, lo que significa que el costo final del desarrollo no cambia. Algunas empresas tampoco tienen incentivos para hacerlo.
Llevar a cabo un análisis comparativo con el mercado nos permitirá determinar nuestras fortalezas y debilidades. Esto nos ayudará a evaluar si estamos aprovechando todo el potencial de la inteligencia artificial o si lo estamos desaprovechando. Asimismo, mediante este análisis, podremos fomentar un mayor uso de la inteligencia artificial exigiendo a nuestros proveedores de desarrollo que se modernicen y mejoren su nivel. Además, nos permitirá evaluar si nuestros equipos están innovando o si se están quedando rezagados.
La presencia de la inteligencia artificial no es transitoria, ya está integrada en nuestras vidas. Depende de ti aprovecharla al máximo o no.
Arriba, en la foto, Julián Gómez, Chief Digital Officer de LedaMC

