¿Por qué se propone una Ley Europea de Chips?
Los chips semiconductores son los componentes esenciales de los productos digitales y digitalizados. Desde los teléfonos inteligentes hasta los automóviles, pasando por las aplicaciones e infraestructuras críticas para la asistencia sanitaria, la energía, las comunicaciones y la automatización industrial, los chips son fundamentales en la economía digital moderna. La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto carencias del ecosistema al sufrir tanto Europa como otras regiones del mundo una grave penuria de chips. Las industrias de la UE fabrican muchos tipos de productos de alta tecnología, de los cuales los chips son partes esenciales.
Europa debe reforzar sus capacidades en materia de semiconductores para asegurar su competitividad futura y mantener su liderazgo tecnológico. Debe garantizarse la seguridad del suministro de semiconductores para mejorar la autonomía estratégica de la Unión. El sector es intensivo en capital y conocimientos, y las cadenas de suministro de chips son mundiales y complejas y dependen actualmente de unos pocos centros de fabricación, situados principalmente en Extremo Oriente.
Para hacer frente a estos retos, la Ley Europea de Chips reúne tres políticas en una única ley, estructurada en tres pilares:
o El primer pilar establece la Iniciativa Chips para Europa, con el objetivo de aprovechar los puntos fuertes de nuestra investigación e innovación, y traducirlos en nuevas capacidades de producción. A tal fin, la iniciativa apoya el desarrollo de capacidades tecnológicas y la innovación a gran escala en toda la Unión para facilitar el desarrollo y el despliegue de tecnologías de semiconductores de vanguardia y de nueva generación. La iniciativa reforzará la capacidad de diseño de Europa, apoyará las líneas piloto actuales y nuevas para el ensayo y la experimentación de soluciones de chip innovadoras, acelerará el desarrollo innovador de chips cuánticos y de las tecnologías de semiconductores asociadas, y contribuirá a establecer una red de centros de competencia en toda Europa para promover el diseño y el uso innovadores de las tecnologías de semiconductores. Se llevarán a cabo actividades de perfeccionamiento y reciclaje profesional de la mano de obra, muchas de ellas a través de los centros de competencia. Además, un Fondo de Chips facilita el acceso a la financiación de las empresas emergentes para ayudarlas a madurar sus innovaciones y atraer inversores. También incluye un mecanismo de inversión de capital en semiconductores al amparo de InvestEU para apoyar a las empresas emergentes en expansión y a las pymes, y facilitar su expansión en el mercado.
o El segundo pilar crea un nuevo marco para garantizar la seguridad del suministro atrayendo inversiones y mejorando las capacidades de producción. También facilita la inversión en la tan necesaria capacidad de producción para permitir que prospere la innovación en nodos tecnológicos avanzados o en chips innovadores y eficientes desde el punto de vista energético.
o El tercer pilar establece un mecanismo de coordinación entre los Estados miembros y la Comisión para realizar un seguimiento de la oferta de semiconductores, calcular la demanda y adelantarse a futuras penurias. Hace un seguimiento de la cadena de valor de los semiconductores recopilando información clave de las empresas para cartografiar las principales deficiencias y cuellos de botella. Reúne evaluaciones comunes de crisis y coordina las medidas que deben tomarse a partir de un nuevo conjunto de instrumentos de emergencia. También permite reaccionar rápidamente sacando el máximo provecho de los instrumentos nacionales y de la UE.
• A pesar de que la situación ha mejorado, a lo largo de los dos últimos años, la escasez ha puesto de relieve vulnerabilidades estructurales en unas cadenas de valor muy interdependientes y mundiales, debilitadas por las fricciones geopolíticas ya desde antes de la pandemia, y han arrojado luz sobre algunos de los costes implícitos de las estrategias de producción ajustada. Además, han servido para poner de manifiesto la dependencia de Europa respecto del suministro de un número limitado de empresas y zonas geográficas.
• A este respecto, la Ley de Chips es de suma importancia para reducir la excesiva dependencia de la industria europea respecto de los proveedores externos de semiconductores. La falta de acceso autónomo y sin restricciones a los semiconductores podría afectar considerablemente a la competitividad de diversos sectores estratégicos europeos, a la seguridad de los ciudadanos de la UE y a la autonomía estratégica y la seguridad económica de la Unión.
¿Cuál es la situación actual de Europa en el mercado de los chips?
• Europa tiene muchos puntos fuertes y algunas carencias en la cadena de valor de los semiconductores. El sector de los semiconductores se caracteriza por una intensa actividad de I+D, y las principales empresas del sector reinvierten más del 15 % de sus ingresos en investigación de tecnologías de próxima generación.
• La UE alberga organizaciones de investigación y tecnología líderes en todo el mundo y numerosas universidades e institutos de investigación excelentes repartidos por toda la Unión. Estas instituciones están en la vanguardia de las técnicas que subyacen a la producción de algunos de los chips más avanzados del mundo.
• Además, Europa está muy bien situada en cuanto a los materiales y equipos necesarios para el funcionamiento de grandes fábricas de chips, y muchas empresas desempeñan un papel esencial a lo largo de la cadena de valor.
• A pesar de estos puntos fuertes, Europa tiene una cuota de mercado global de producción de semiconductores inferior al 9 % y depende en gran medida de proveedores de terceros países, principalmente China y Taiwán, y de forma más general, Asia Oriental. En caso de grave perturbación de la cadena de suministro mundial, existe el riesgo de que los sectores industriales europeos agoten sus reservas en poco tiempo, lo que paralizaría las industrias y la economía europeas.
• A medida que la transformación digital acelera y penetra en todos los sectores de la sociedad, se prevé que aumenten las necesidades industriales de chips y que ello abra nuevas oportunidades de mercado.
¿Cómo ha apoyado hasta ahora la Comisión el ecosistema de los semiconductores?
• La UE tiene un buen historial de colaboración fructífera con la industria en el marco de diferentes programas y acciones en materia de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) en semiconductores, por ejemplo, en empresas comunes, es decir, asociaciones público-privadas para la investigación, el desarrollo y la innovación, tales como ECSEL (hasta 1.200 millones de euros de inversión de la UE) y la Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave (hasta 1 800 millones de euros de inversión de la UE).
• Además, el Consejo Europeo de Innovación, que apoya la innovación de vanguardia mediante subvenciones e inversión de capital, ya está invirtiendo en la creación de ecosistemas de semiconductores dinámicos y resilientes, como parte de su labor. Reducir el coste y la duración de diseñar nuevos chips, minimizar el consumo de energía y los residuos generados durante la fabricación y hacer que los chips sean más rápidos y eficientes son solo algunos ejemplos de la cartera de financiación del Consejo Europeo de Innovación.
• A través de su sistema Acelerador, el Consejo Europeo de Innovación refuerza su apoyo a las empresas emergentes y a las pymes con potencial de innovación creador de mercado en el sector de los semiconductores y las tecnologías cuánticas, y las ayuda a madurar sus innovaciones y a atraer nuevos inversores.
• Por lo que se refiere a los proyectos nacionales de I+D+I en el sector de los semiconductores, los Estados miembros pueden conceder ayudas con arreglo a las normas sobre ayudas estatales de I+D+I, en particular el Marco I+D+I y las disposiciones correspondientes del Reglamento general de exención por categorías.
• Ya en julio de 2021, la Comisión Europea puso en marcha la Alianza Industrial sobre Procesadores y Semiconductores, con el objetivo de reunir a empresas, representantes de los Estados miembros, profesores universitarios, usuarios y organizaciones de investigación y tecnología con el objetivo de determinar las carencias actuales en la producción de microchips y los avances tecnológicos necesarios para que las empresas y organizaciones prosperen, independientemente de su tamaño.
• En junio de 2023 se aprobó un nuevo proyecto importante de interés común europeo (PIICE) sobre microelectrónica y tecnologías de la comunicación, con la participación de catorce Estados miembros y de cincuenta y seis empresas, incluidas pequeñas y medianas empresas (pymes) y empresas emergentes, para la realización de sesenta y ocho proyectos. Los Estados miembros aportarán hasta 8 100 millones de euros de financiación pública, con los que se espera desbloquear 13 700 millones de euros adicionales de inversiones privadas.
• Un PIICE es un instrumento de ayuda estatal para los Estados miembros que permite la cofinanciación pública a condición de que se refiera a grandes proyectos transfronterizos integrados dirigidos a superar las deficiencias del mercado y facilitar la innovación de vanguardia en sectores y tecnologías clave hasta su primera utilización industrial, así como importantes inversiones en infraestructuras, con efectos colaterales positivos en la economía de la UE en general.
• Mediante la Ley de Chips, la UE va a reforzar y ampliar aún más esa colaboración dentro de la industria para atraer a todos los interlocutores de la cadena de valor, incluidos también los diseñadores e interlocutores del lado de la demanda.
¿Cómo hará frente la Ley Europea de Chips a los problemas actuales?
La Ley de Chips representa una oportunidad única para que Europa actúe conjuntamente con todos los Estados miembros en beneficio de toda la Unión.
• A corto plazo, la Ley de Chips permite a la Unión y a los Estados miembros comprender la dinámica de las cadenas de suministro de semiconductores y adoptar medidas para adelantarse y hacer frente a futuras crisis relacionadas con los chips.
• A medio plazo, la Ley de Chips reforzará las actividades de fabricación en la Unión y apoyará la expansión y la innovación de toda la cadena de valor al ocuparse de la seguridad del suministro y de un ecosistema más resiliente.
• A largo plazo, mantendrá el liderazgo tecnológico de Europa y preparará al mismo tiempo las capacidades tecnológicas necesarias para apoyar la transferencia de conocimientos del laboratorio a la fábrica y hacer de Europa un líder tecnológico en un mercado descendente innovador.
¿Qué es la iniciativa Chips para Europa?
• La iniciativa Chips para Europa tiene por objeto reforzar la tecnología de semiconductores y las capacidades de innovación de la UE y garantizar el liderazgo tecnológico de Europa a medio y largo plazo. Velará por el uso en toda Europa de herramientas avanzadas de diseño de semiconductores, líneas piloto para la creación de prototipos de chips de nueva generación e instalaciones de ensayo de aplicaciones innovadoras de la tecnología de chips más reciente. También creará capacidades tecnológicas y de ingeniería avanzadas en chips cuánticos y establecerá una red de centros de competencias.
• Esta iniciativa ha reunido 11.150 millones de euros de programas de inversión pública hasta 2030* procedentes de la Unión y los Estados miembros, y moviliza considerables inversiones privadas. Las actividades de financiación con cargo a un nuevo Fondo de Chips apoyan el capital para empresas emergentes y en expansión en el sector, por un valor total previsto de 2.000 millones de euros (* estimación para el período 2028-2030).
• La iniciativa estará financiada por los programas Europa Digital y Horizonte Europa, y su ejecución correrá principalmente a cargo de la Empresa Común para los Chips (anteriormente conocida como Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave). El programa Europa Digital apoya el desarrollo de capacidades digitales en ámbitos digitales clave. Tal es el caso de la tecnología de semiconductores, que sustenta las mejoras de rendimiento, y en particular la informática de alto rendimiento, la inteligencia artificial y la ciberseguridad, junto con el desarrollo de capacidades y la creación de centros de innovación digital. El programa Horizonte Europa apoya la investigación precompetitiva, el desarrollo tecnológico y la innovación en los ámbitos de las tecnologías de semiconductores y de las tecnologías y materiales cuánticos conexos.
• La iniciativa aprovechará el liderazgo de Europa en materia de investigación, especialmente en materia de capacidades de sus principales centros de investigación y de los principales proveedores de equipos de producción y de los sectores de usuarios fuertes.
¿Cómo propone la Comisión que se atraigan inversiones para reforzar la seguridad del suministro de la UE?
• La inversión en nuevas instalaciones de producción avanzadas e innovadoras es imprescindible para salvaguardar la seguridad de suministro de la UE, la resiliencia de la cadena de suministro y las interacciones y efectos colaterales del ecosistema, al tiempo que genera importantes efectos positivos en la economía en general.
• Para atraer estas inversiones, la Ley de Chips establece la definición de dos tipos de instalaciones que deben considerarse que contribuyen a la seguridad del suministro de Europa. Estas instalaciones son las llamadas «fundiciones abiertas de la UE», que se dedican al diseño y producción de componentes, principalmente para otras empresas industriales, y las llamadas «instalaciones de producción integradas», que son fábricas que diseñan y producen componentes para su propio mercado. Para obtener el sello de «instalación de producción integrada» o de «fundición abierta de la UE», estas instalaciones deben estar orientadas a la innovación y ser «pioneras» en Europa, y su operador debe comprometerse a seguir invirtiendo en innovación en el sector de los semiconductores de la Unión.
• El reconocimiento como uno u otro tipo de instalación supone una serie de ventajas. En primer lugar, a la hora de evaluar las ayudas estatales, esta condición se tendrá en cuenta como un elemento positivo en el ejercicio de ponderación. En segundo lugar, la Ley de Chips establece procedimientos acelerados de concesión de autorizaciones para facilitar su planificación y su puesta en marcha. En tercer lugar, en determinadas condiciones, se concede a estas instalaciones un acceso prioritario a las líneas piloto para que puedan probar sus innovaciones.
¿Cómo evaluará la Comisión el apoyo público de los Estados miembros a las instalaciones de fabricación de chips con arreglo a las normas sobre ayudas estatales?
• Es probable que la inversión privada en instalaciones de fabricación de chips requiera ayudas públicas. A la luz de los obstáculos extremadamente elevados a la entrada en el mercado y de la intensidad de capital del sector, como ya se anunció en la Comunicación sobre una política de competencia adaptada a los nuevos retos, la Comisión puede considerar la posibilidad de aprobar ayudas a dichas instalaciones directamente con arreglo al artículo 107, apartado 3, letra c), del TFUE. Esta disposición permite a la Comisión aprobar ayudas estatales para facilitar el desarrollo de determinadas actividades económicas si los efectos positivos de dicha ayuda son superiores a su posible efecto negativo en el comercio y la competencia.
En su evaluación, la Comisión debe garantizar que la ayuda:
• tenga el llamado «efecto incentivador» y sea necesaria, lo que significa que las ayudas estatales solo podrán concederse para apoyar un proyecto que no se realizaría en la Unión sin ayudas públicas;
• sea adecuada, esto es, no existe ninguna otra herramienta posible que distorsione menos la competencia;
• sea proporcionada y se limite al mínimo necesario.
Los aspectos pertinentes para garantizar que los efectos positivos de la ayuda estatal superan los negativos son, entre otros, los siguientes:
• las instalaciones serán «pioneras» en Europa, esto es, no deberán existir ya instalaciones equivalentes en Europa; al evaluar si una instalación es «pionera», la Comisión tendrá en cuenta la definición que figura en la Ley de Chips;
• el mecanismo subvencionado no desplazará las iniciativas privadas existentes o comprometidas;
• la ayuda pública cubrirá un máximo del 100 % de un déficit de financiación demostrado, es decir, el importe mínimo necesario para garantizar que estas inversiones se realicen en Europa.
Dependiendo de los méritos de cada caso, se tendrán en cuenta otros efectos positivos para compensar los riesgos restantes de falseamiento de la competencia, por ejemplo:
• el refuerzo de la cadena de valor de los semiconductores para garantizar la seguridad del suministro a las empresas europeas que utilizan chips en sus productos; la aceptación de cumplir con los pedidos de la UE calificados como prioritarios, tal y como se establece también en la Ley de Chips, desempeñará un papel a este respecto;
• la contribución a atraer trabajadores cualificados a Europa;
• un efecto positivo en la innovación en Europa, que redunde en beneficio de las pymes y de los usuarios finales; el compromiso de invertir en innovación establecido en la Ley de Chips para el reconocimiento de la condición de «fundición abierta de la UE» y de «instalación de producción integrada» desempeñará un papel clave a este respecto.
¿Cómo se subsanará la escasez de capacidades?
• La demanda de talento en el sector de la electrónica ha aumentado en los veinte últimos años, siendo el sector de la microelectrónica en Europa el responsable directo de la creación de 455.000 puestos de trabajo altamente cualificados en 2018. Uno de los principales retos para el sector es atraer y retener talentos altamente cualificados.
• La iniciativa Chips para Europa apoya las iniciativas de educación, formación, capacitación y reciclaje profesional. También apoyará el acceso a programas de posgrado en microelectrónica, cursos de formación de corta duración, colocaciones/períodos de prácticas y aprendizaje, y formación en laboratorios avanzados.
• Además, la iniciativa apoyará una red de centros de competencia situados en toda la Unión Europea. Se trata así de aumentar la disponibilidad de períodos de prácticas y de aprendizaje, informar a los estudiantes acerca de las oportunidades en este ámbito y apoyar becas específicas para máster y doctorado, con el objetivo también de aumentar la participación femenina.
¿Qué inversiones se necesitan?
• Existen varias maneras de alcanzar los objetivos de la Ley de Chips. Se requieren enormes inversiones para plasmar esta ambición. Así pues, se deberán reunir inversiones de la Unión y de los Estados miembros, así como considerables contribuciones de empresas industriales e inversores privados.
• Desde que se presentó la Ley de Chips, se han anunciado una serie de inversiones públicas y privadas. En total, incluyendo el PIICE sobre microelectrónica y tecnologías de la comunicación, ya se han anunciado más de 100 000 millones de euros de inversiones públicas y privadas para proyectos concretos.
• Se proporcionarán 11.150 millones de euros* de inversión pública, que se aportarán directamente al amparo de la iniciativa Chips para Europa para financiar el liderazgo tecnológico en capacidades de investigación, desarrollo e innovación hasta 2030 (* estimación para el período 2028-30).
• Estas inversiones complementarán las medidas actuales en materia de investigación e innovación en semiconductores, como las de los programas Horizonte Europa y Europa Digital, así como el apoyo adicional ya previsto por los Estados miembros (por ejemplo, medidas específicas en los planes de recuperación y resiliencia, fondos nacionales o regionales, etc.).
La Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave se puso en marcha en diciembre de 2021, ¿por qué hace falta una nueva ahora?
• La nueva generación de asociaciones de Horizonte Europa es flexible para adaptarse a la evolución de la tecnología, el mercado y el entorno político. Al modificar el mandato de la Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave, creada en virtud del denominado acto de base único (el Reglamento por el que se establecen las empresas comunes en el marco de Horizonte Europa), la Comisión satisface necesidades urgentes. Uno de los principales cambios es el aporte de financiación del programa Europa Digital a la Empresa Común de Chips.
• La Ley de Chips es una oportunidad prometedora para partes interesadas muy diversas, no solo para los fabricantes de chips, sino también para las industrias que los utilizan en los sectores del transporte, la asistencia sanitaria, las comunicaciones, la fabricación, etc. La Empresa Común de Chips debe estar abierta a la participación de nuevas partes interesadas a este respecto.
¿Qué se está haciendo a nivel internacional?
• A nivel internacional, las principales regiones del mundo ya están realizando inversiones a gran escala y desplegando medidas de apoyo para innovar y reforzar sus capacidades de producción de manera similar a como lo hace la Ley Europea de Chips. Por ejemplo, la Ley de Chips estadounidense prevé la asignación de 52.000 millones de dólares a la fabricación y la I+D hasta 2026. China también está acelerando los esfuerzos para colmar su brecha tecnológica e invertirá 150.000 millones de dólares de aquí a 2025 a través de la iniciativa «Made in China». Japón anunció recientemente una financiación pública de 8 000 millones de dólares y la liberación de 13 000 millones de dólares adicionales a principios de noviembre de 2023, como parte de un paquete de estímulo económico disponible para la inversión nacional en el sector de los semiconductores, en particular en una nueva empresa llamada Rapidus. Corea del Sur también apoyará a su industria de semiconductores a través de un plan para, en colaboración con las empresas, invertir 450 000 millones de dólares en I+D y fabricación hasta 2030.
• Ante esta situación, la UE también ha tomado medidas. Al mejorar la seguridad de su suministro y su capacidad para diseñar y producir semiconductores potentes y eficientes en el uso de los recursos, la Ley de Chips pretende contribuir al reequilibrio de las cadenas mundiales de suministro de semiconductores. Además, la UE tiene como objetivo atender a la demanda mundial, que aumentará considerablemente, y lograr una cuota en ese mercado cada vez mayor.
• La UE debe estar preparada ante un posible cambio repentino en el escenario geopolítico o una crisis imprevista que pudieran amenazar la seguridad del suministro de la UE. El conjunto de instrumentos de respuesta a las crisis en el marco de la Ley de Chips facilitará a la UE los medios necesarios para afrontar estas situaciones y, en última instancia, garantizar la resiliencia general de Europa.
• Al mismo tiempo, la UE trata de establecer asociaciones de semiconductores equilibradas con sus socios internacionales estratégicos, con el objeto de cooperar en iniciativas de interés mutuo y garantizar la continuidad del suministro en tiempos de crisis.
• Por ejemplo, en el contexto del Consejo de Comercio y Tecnología (CCT) con los Estados Unidos, se ha creado un grupo de trabajo centrado en la seguridad de la cadena de suministro de semiconductores. Esto permite fortalecer la cooperación en ámbitos críticos, como la creación de un mecanismo de transparencia de las subvenciones o la investigación (por ejemplo, sobre alternativas a las PFAS). También se ha establecido un Consejo de Comercio y Tecnología con la India, y el 21 de noviembre de 2023 se firmó un memorando de entendimiento en materia de semiconductores.
• Asimismo, la UE ha establecido varias asociaciones digitales, por ejemplo, con Japón, Corea del Sur y Singapur.
• La asociación con Japón reforzará la cooperación de la UE con este país en el ámbito de los semiconductores, por ejemplo, mediante la creación de un mecanismo de alerta temprana para la cadena de suministro de semiconductores, la cooperación en el desarrollo de capacidades y la mejora de la cooperación en la investigación en ámbitos de interés común. En enero de 2024 se organizará un primer seminario entre la UE y Japón sobre alternativas a las PFAS y casos de uso relacionados con aplicaciones avanzadas de semiconductores.
• Recientemente se estableció otra asociación digital con Corea del Sur centrada en la colaboración en I+D. En este contexto, en 2024 está previsto realizar una convocatoria conjunta con Corea del Sur sobre investigación en ámbitos con un bajo nivel de madurez tecnológica para financiar proyectos de investigación sobre una amplia gama de temas, como la integración heterogénea y la computación neuromórfica. Para la primavera de ese mismo año, está previsto realizar un seminario con Corea del Sur sobre cooperación en materia de investigación.
• Por último, la Asociación Digital con Singapur es la asociación para la cooperación en materia de semiconductores más reciente en la agenda de la Unión.
¿Cuáles son las próximas etapas de la Ley de Chips?
• El Reglamento sobre la Empresa Común para los Chips entró en vigor al mismo tiempo (el 21 de septiembre de 2023) que la Ley de Chips, por la que la Empresa Común para las Tecnologías Digitales Clave pasa a denominarse Empresa Común para los Chips. Esto permite la ejecución de la parte principal de la iniciativa Chips para Europa.
• La Comisión ha entablado un debate con los Estados miembros, la industria y las organizaciones de investigación y tecnología para definir las características de los diferentes componentes de la iniciativa (por ejemplo, las líneas piloto, la plataforma de diseño, las capacidades de ingeniería para el desarrollo de chips cuánticos y los centros de competencia). A finales de 2023, se adoptó un programa de trabajo revisado de la Empresa Común de Chips para 2023 que permite la puesta en marcha de las primeras convocatorias, es decir, las relativas a las líneas piloto. En 2024 se realizarán las primeras convocatorias relativas a los demás componentes de la iniciativa.
• Además, el Fondo de Chips puede intensificar sus actividades para facilitar el acceso a la financiación (en particular, para las pymes) y apoyar el desarrollo de un ecosistema dinámico.
• Las empresas pueden ahora solicitar el sello que certifica que sus instalaciones nuevas o mejoradas son instalaciones «pioneras» en la Unión: el sello de «instalación de producción integrada» o de «fundición abierta de la UE». Se permite así a las empresas empezar a beneficiarse de una serie de ventajas que concede este sello. Entre otras cosas, a la hora de evaluar las ayudas estatales, esta condición se tendrá en cuenta como un elemento positivo en el ejercicio de ponderación; también acelerará los procedimientos de concesión de autorizaciones para facilitar su planificación y su puesta en marcha, y concederá acceso prioritario a las líneas piloto de la iniciativa.
• Con la entrada en vigor de la Ley de Chips, también se inicia formalmente la labor del recién creado Consejo Europeo de Semiconductores, un órgano consultivo general que será la plataforma principal para la coordinación entre la Comisión, los Estados miembros y las partes interesadas
• El Consejo Europeo de Semiconductores proporciona a la Comisión asesoramiento, asistencia y recomendaciones en los tres pilares de actuación, en particular en lo que respecta a la iniciativa Chips para Europa (pilar I), a las decisiones de la Comisión sobre la concesión del sello de «instalación de producción integrada» o de «fundición abierta de la UE» (pilar II) y a los mecanismos de cartografía, seguimiento y respuesta a las crisis previstos en el pilar III.
Arriba, imagen del fotógrafo Christophe Licoppe, cortesía de la CE

